He pagado tu dote con monedas sin alma

rememorando placeres soñados a oscuras,

en mi gélida alcoba con dolorosa calma

expulsando de mi mente esas horas tan duras.

He querido alcanzar con mi temblorosa mano

entusiasmado en mis sueños tus pechos desnudos

sintiendo el latir del corazón que grita en vano

esos quejidos de amor y lamentos agudos.

 

 

¡Aun dicen que al desamor el tiempo le cura!

pero ni años, ni siglos calmarían este dolor

que me arrastra violento al borde de la locura

y priva mi entorno de luz, calma, vida y color.

 

 

Así me arrastro en tu tenue recuerdo

maldiciendo mi vida, mi amor... mi mala suerte

y me enfrento al destino con el que siempre pierdo

y el tiempo transforma mi vida en calmosa muerte.