Si contemplo hoy tus tristes ojos y no buscas de los míos la mirada. Veré siempre en los tuyos tus antojos que brotan como flama, en llamarada. Quiero borrar las espinas y los abrojos, las tristeza de sentirme yo abrumado. No quisiera dejar en la tierra mis despojos y que sepas que muero enamorado. Yo jamás de ti podré comprender el porqué vivir en tantas agonías, si siempre te he hecho comprender que, a pesar de todo, te amo todavía.