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MI
PAISAJE
Las
tempestades son catastróficas,
si
las acompañan relámpagos y truenos,
su
carácter simbólico,
afecta
a los malos y buenos.
Tiempos
inmemoriales,
los
que unen el mar con los riscos,
formando
paisajes inescrutables y desconocidos
donde
la mano del hombre no son dueños ni nacidos.
Ailantos,(árbol
chino del cielo),
importado
en la Guerra de la Independencia
los
franceses los trajeron a mis tierras,
en
cuyas sobras generosas me cobijo.
¿Qué
en realidad separa el cielo de la tierra?,
mirando
el horizonte,
la
inmensidad del mar se une con el cielo,
¿cuál
es el principio?,
¿cuál
es el final?.
Nadie
lo descifrará nunca,
ni
siquiera los poderes,
yo
asciendo por la ladera del monte,
pensando
la magnitud de los seres.
Panorama
único y privilegiado,
fascinado
por mi llegada,
siempre
que me sienten me dicen:
“Ya
estas en casa”.
Noto
la fuerza divina,
“son
mis ángeles”
mi
mejor fuente de riqueza y bienestar,
donde
escondí en tiempos remotos,
mi
más intima soledad.
Mi
alma siempre encuentra
su
paisaje reservado,
donde
halla su verdad.
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