Me
dijiste un día:
“No
tengas miedo,
vete
con tu bolso debajo del brazo,
no
necesitas nada más”.
Seguí
tu advertencia,
y
desde entonces esta frase me acompaña.
Ha
quedado marcada,
en
la profundidad de mi razón,
sé
que nunca la dejaré de lado,
siempre
estará en mi corazón.
¡Cómo
se alegra mi alma!,
¡qué
consuelo siento en ella!
al
comprobar día tras día,
que
en otro lugar no lejano,
tiene
otra persona que piensa en ella.

¡Cuánta
quietud produce tu presencia!,
solo
unos segundos basta con verla,
notar
la energía inmensa,
de
tu alma cuando se acerca.

Hay
hechos en la vida,
que
dejan huella,
yo
conservo en mi corazón tu frase,
tú
y tu bolso lo podéis todo.

Una
de las virtudes que más me fascinan,
es
la Gratitud,
y
siempre día tras día,
cuando
tengo una inquietud,
mi
mente me recuerda, que cerca...
hay
alguien...”eres tú”.
