VIDA MARCADA POR UNA MADRE

 

 

¿Qué hace que una madre,

día tras día,

maltrate a su hija?

 

Recuerdos amargos,

angustia y miedo en el alma,

siempre buscando tras una mirada,

ser comprendida, querida, amada.

 

¡Han pasado tantos años!,

ni uno, ni dos, sino cuarenta,

y la amargura ha crecido,

pues en verdad nunca me ha dado cariño.

 

Cuando vuelve a ponerse en contacto,

no hablo, me aguanto, hago un pacto,

pero su conducta sin sentido,

su comportamiento alejado,

vuelve a dejar mi corazón ajado.

 

Nunca logra reconocer,

que es la mayor culpable de mi desdicha,

no tuve niñez, ni juventud,

solo tuve terror, maltratos y  sinsabores. 

 

Ya he abandonado las esperanzas,

ya no tengo sueños de que alguna vez sea:

“Mi madre”,

nunca podré comprender sus danzas,

sus abandonos, sus excusas y  sus lamentos.

 

Siento tanta envidia del instinto,

de esas madres que dan la vida,

por ver felices a sus hijos,

por amarles de verdad toda la vida.

 

Se me están yendo las fuerzas,

no puedo ni levantar un guijarro,

estoy cansada de combatir,

cuando lo único que pedía,

era cariño para vivir.

 

 Quisiera poder gritar,

hacer oír mis laminerías

como cánticos en el viento,

como proclamo materno.

 

Siento mis mejillas humedecidas,

notando mis brazos abiertos,

intentando abrazar con ellos,

la nueva alma que camina.

Ya no espero el amor de una madre sin medida.